Especial

Señales de que sufrirás un infarto cerebral

Cada vez es más frecuente que este tipo de problemas se manifiesten a edades más tempranas
Rocío Mundo | El Universal
21 Septiembre, 2017 | 10:00 hrs.

¿Comes grasa y azúcares en exceso y, además, no haces ejercicio? Tu estilo de vida puede ocasionar severos daños a tu salud y hacerte propenso a sufrir una Enfermedad Vascular Cerebral (EVC) a temprana edad.

La EVC o infarto cerebral ocurre cuando se detiene el flujo sanguíneo al cerebro, a consecuencia de la acumulación del colesterol en las arterias o de la formación de un coágulo en el corazón, que al desprenderse se dirige directamente a la cabeza.

De acuerdo con Juan Manuel Calleja Castillo, miembro de la Asociación Mexicana de Enfermedad Vascular Cerebral, A.C (Amevasc), existen diferentes síntomas para detectar la presencia de una EVC, pues depende de la parte del cerebro que haya sido afectada.

Aclaró, sin embargo, que se pueden identificar tres signos como señal de alarma que son: parálisis de un lado de la cara, debilidad en brazo, una pierna o en ambas extremidades, y dificultad para hablar o comprender el lenguaje.

Además, dijo, el infarto cerebral ocurre de manera súbita, proporcionando un margen de atención oportuna de por lo menos cuatro horas y media, de lo contrario la recuperación del paciente implica mayores complicaciones para su salud.

En México cada año se registran entre 120 y 150 mil infartos cerebrales, de los cuales en más de la mitad de los casos, los pacientes terminan con alguna secuela por el resto de su vida, señaló.

Ante esta situación, la EVC ha sido reconocida como una enfermedad de gastos catastróficos, por lo que, según Calleja, es necesario implementar un plan nacional para que más pacientes tengan acceso a los tratamientos.

“El infarto cerebral se considera (como enfermedad) en el Seguro Popular, pero no tiene fondos específicos para que los pacientes puedan recibir la atención necesaria”.

Los cambios en el estilo de vida ha provocado que “nuestras arterias envejezcan rápidamente”, por lo que cada vez es más frecuente que este tipo de problemas se manifiesten a edades más tempranas entre los 45 a 55 años.