Bipolaridad, más que un adjetivo calificativo

Las emociones son más reactivas, menos duraderas y más susceptibles a ser activadas por estímulos externos
Evelyn Rodríguez Estrada | El Universal
21 Noviembre, 2017 | 11:00 hrs.

Comúnmente llegamos a utilizar el término “bipolar” para referirnos a los cambios abruptos de humor en una persona, sin embargo, el trastorno afectivo bipolar o enfermedad maníaco depresiva es una de las enfermedades mentales más discapacitantes.

Los pacientes con trastorno bipolar experimentan cambios afectivos en su estado de ánimo que van entre dos polos, de ahí el nombre “bipolar”. El estado de ánimo, como su nombre lo indica, es un estado que permanece y es constante. Es una forma de estar y su duración es prolongada, no solo de unas horas, sino de días consecutivos. Las emociones son más reactivas, menos duraderas y más susceptibles a ser activadas por estímulos externos.

Pensemos que tenemos un lienzo blanco en el que queremos pintar; nuestro estado de ánimo es el color de fondo que pondremos en ese lienzo, es lo que da la base para los trazos de color que imprimiremos en él. Nuestro afecto y emociones serán las pinceladas de color que ponemos encima de ese fondo. Es normal que tengamos oscilaciones o matices en ese color de fondo de nuestro lienzo de vida a lo largo del tiempo, siempre y cuando esté dentro de ciertos límites.

Las personas con trastorno bipolar son personas que experimentan cambios en su estado de ánimo, presentando episodios depresivos y períodos de elevación del estado del ánimo llamados manías e hipomanías.

En la etapa depresiva se experimenta tristeza y estado de ánimo depresivo, casi todo el día, día tras día, durante un periodo mínimo de dos semanas consecutivas, acompañado de la pérdida de capacidad de sentir placer, desinterés en actividades previamente placenteras, llanto fácil, alteraciones en el sueño, energía, deseo sexual y apetito; así como sentimientos de pesimismo, desesperanza, falta de autoestima, culpabilidad, ideas de suicidio, llegando incluso hasta intentos suicidas.

En la etapa de manía la persona pasa por un periodo constante de ánimo exaltado, eufórico, donde presentan energía excesiva con poca o nula necesidad de dormir, acompañado de pensamiento y habla acelerada, así como comportamiento provocador e incremento en conductas de riesgo, tales como hipersexualidad y gastos no programados. Cuando los episodios son graves pueden verse acompañados de síntomas psicóticos, llegando tener convicciones que se alejan mucho de la realidad.

Es común que pensemos que las personas bipolares son aquellas personas inestables o cambiantes, pero en realidad se necesita la presencia de los episodios mencionados. Se sugiere no utilizar el término bipolar o bipolaridad como un adjetivo calificativo.

El trastorno bipolar tiene un curso crónico, con episodios afectivos recurrentes. Por lo tanto, es un padecimiento que requiere tratamiento continuo y monitoreo médico, similar al que requerirían otros padecimientos crónicos como la diabetes o la hipertensión.

 

Evelyn Rodríguez Estrada

Psiquiatra

Alta especialidad en Psiquiatría de Enlace

Sexóloga médica y terapeuta sexual

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