Para diagnosticar este trastorno los especialistas elaboran una historia clínica del paciente, hablan con los padres y se apoyan en pruebas psicológicas. (Foto: Especial)

El 5% de los mexicanos padece trastorno antisocial

Se caracteriza por manifestar actitudes antisociales para conseguir beneficios propios sin sentir remordimiento
Redacción | El Universal
11 Julio, 2019 | 15:57 hrs.

El trastorno antisocial de la personalidad afecta al 5% de la población mexicana pero sólo el 1% de ella desarrolla una psicopatía, aseguró en un comunicado Salvador Chavarría Luna, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Se estima que 50% de los reclusos sufren este trastorno; sin embargo no todos los infractores son psicópatas ni todos los psicópatas son delincuentes.

El especialista detalló que este trastorno tiene una mayor prevalencia en hombres que en mujeres, esto probablemente a que en el diagnóstico se acentúan rasgos de agresividad, socialmente relacionados con la conducta masculina. Por lo que ellas podrían estar infradiagnosticadas.

El TAP, como también es conocido, se caracteriza por manifestar actitudes antisociales, como romper las reglas y mentir, para conseguir beneficios propios sin sentir remordimiento. Dichas conductas pueden ser detectadas y tratadas desde la infancia.

“Si una madre es ofendida o lastimada por su hijo, quien sólo modera su conducta para evitar un castigo y no por entender que hizo mal, debe encender las luces rojas y pensar que está ante un posible caso de TAP”.

Explicó que para identificar síntomas de este trastorno en niños se debe observar cómo socializan o se adaptan a las normas sociales, y procurar generar en ellos empatía para evitar el desarrollo de psicopatías, un problema en el que se muestra una despreocupación por los sentimientos de los demás.

Chavarría Luna abundó que para diagnosticar este trastorno los especialistas elaboran una historia clínica del paciente, hablan con los padres y se apoyan en pruebas psicológicas.

“En las terapias ayudamos a los niños a entender lo que sucede, resaltamos las acciones positivas e inhibimos aquellas que los pongan en riesgo. Buscamos que tengan regulación emocional y que aprendan a reacciones a distintos estímulos de enojo para mejorar el manejo de la agresión y evitar que su conducta llegue a otras escalas”.

En México hacen falta instrumentos clínicos para abordar este tipo de afecciones, debido a que el tratamiento es complejo. Una vez que el trastorno psicopático se presenta, es difícil lograr un cambio en la persona, “por eso lo mejor es prevenir”, concluyó.

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